Impuestos injustos en Euskadi

Impuestos injustos en Euskadi

Durante los últimos meses, la clase obrera en Euskadi ha sufrido de nuevo las consecuencias de unas instituciones dominadas por la derecha capitalista del PNV. Nos referimos en concreto a la decisión de rebajar el impuesto de sociedades por parte de las Diputaciones Forales. Dicha rebaja supone lógicamente una menor recaudación de dinero para las arcas públicas, en este caso supondría del orden de 81.102.095 euros.

Por supuesto ya sabemos que esto repercutirá en el recorte de presupuesto para servicios públicos, servicios sociales etc…

El argumento que esgrimen los defensores de esta rebaja gira en torno a la necesidad de acercarse a los parámetros de la Unión Europea, sin siquiera explicarnos porque habrían de ser mejor dichos parámetros. Lo que nos dicen es que en la UE, desde hace más de 20 años hay una clara tendencia a reducir los tipos del IS, pero no nos dicen que al mismo tiempo, se  eliminan deducciones y bonificaciones a las empresas. En las reformas que realizan actualmente los territorios históricos de la comunidad autónoma, los tipos se reducen, pero las bonificaciones y deducciones se transforman sin llegar a reducirse. Tampoco nos dicen que esta tendencia a bajar este impuesto en Europa parte de índices mayores, así se bajan en la CAPV del 32% al 28% mientras que en Alemania está en el 38%, en Francia en el 33% o en Bélgica en el  34%.

Una vez más se quiere hacer pagar menos a quien más tiene, y se bajan los impuestos a las grandes empresas, las cuales no tienen problema en llegar a fin de mes. Algo que si nos pasa a gran parte de la clase trabajadora, en especial a los jóvenes.

Pero además, el fraude fiscal es elevadísimo y este impuesto no lo pagan todos los que deberían. Como ejemplo, en Gipuzkoa  en 2004, más de

la mitad de las empresas declarantes decía no tener beneficios y, por tanto, no pagaba nada. Para ello se ocultan ingresos, se sobreestiman  gastos (incluyendo, a veces, los personales de los propietarios de las empresas) etc… Aun con esto, los empresarios presionan para que se siga rebajando este impuesto y afirmaron que les parecía poca la rebaja del 32 al 28%. Estos sinvergüenzas no quieren pagar ni un solo euro al bien común, mientras se siguen llenando los bolsillos gracias a unas condiciones de trabajo ya totalmente precarias en Euskadi.

Por otro lado tenemos el IRPF, el cual también es reformado perjudicando a los trabajadores una y otra vez. Los trabajadores sabemos muy bien que no podemos evadirnos de este impuesto, mientras que las rentas del capital, profesionales y  empresariales tienen toda una posibilidad  de defraudar sin necesidad de saltarse la ley, ya que la misma permite operaciones de ingeniería fiscal para que estas rentas eludan parte de su aportación al bote común. Según los datos de la recaudación de las haciendas vascas de 2004, del total  recaudado neto (después de las devoluciones) por IRPF, las rentas de trabajo pagaron el 91,12% del total de la recaudación, las rentas profesionales y empresariales el 4,5%, las rentas de capital el 3,44% y las rentas de inmuebles 0,94%.

Es decir, somos las y los trabajadores las que aportamos la mayor parte del dinero público, del cual quienes más se benefician son las grandes empresas con todo tipo de ayudas e incentivos, con la ya cansina excusa de que crean puestos de trabajo. Esta reflexión además nos lleva a la pregunta, ¿Qué clase de puestos de trabajo?.

Nos intentan convencer de que la carga fiscal es muy elevada y que hay que bajarla. Todas las reformas fiscales han ido en esta dirección, recortar el impuesto a las rentas más altas (el tipo máximo de IRPF ha ido bajando ya del 56% al 46%), más deducciones especiales y vacaciones fiscales, trato a favor según sea el origen de la renta, etc.

Y tras cada bajada de impuestos llega un ajuste presupuestario que se centra en recortes del gastos sociales y servicios públicos.

En este sentido, los jóvenes comunistas de la CAPV y Navarra tenemos que ser firmes en la denuncia de este tipo de fiscalidad. Y para empezar hay que exigir a EB que no pacte en las diputaciones con quienes promueven estas prácticas. En Gipuzkoa de hecho, aun no está confirmada la bajada del IS, y dependerá del nuevo gobierno foral. Si EB entra en el mismo, no deberá nunca apoyar ni guardar silencio ante este tipo de rebajas fiscales.

Los impuestos son para el bien comun, y tienen que usarse para fines sociales.